El México de Enrique Krauze

Hace unos días, Paco Ignacio Taibo II hizo una declaración poco afortunada, que Enrique Krauze y Aguilar Camín que se vayan buscando otro país. La declaración es muy poco afortunada siendo Taibo mismo un emigrante por la intolerancia homicida del franquismo. Llegó a México a los 10 años.

Días después, Enrique Krause publicó un tuit en el que afirmaba que no se iría de México, que este es su país. Acompañaba su dramática declaración de una fotografía de algunos de los libros que ha publicados, todos sobre México. De hecho, creo que no ha escrito de otro tema.
Le creo que quiere a su país. Pero ¿a que país?

La obra de Krause se ha caracterizado por desmitificar buena parte de la historiografía oficial, en particular de la Revolución Mexicana hacia acá. Eso está bien, pero hay algo en sus libros que me hace pensar que el país que Krause quiere es uno que no existe.
En el libro dedicado a Zapata, al final dice que los campesinos lograron su objetivo. Pero una vez logrado este, la productividad del estado cayó acusadamente. Que antes de la revolución el estado exportaba arroz, pero desde que terminó la revolución ya no. En el texto dedicado a Santa Anna en su libro: Siglo de Caudillos. Le da un tratamiento bastante equilibrado al personaje, creo (en gustos se rompen géneros). Pero al final se le asoma el racismo a Don Enrique; dice que Santa Anna nunca hacía lo suficiente, que las cosas las hacía apresuradamente, que era valiente y se arrojaba en medio de la batalla animando a la tropa pero la batalla estaba mal preparada y a pesar del esfuerzo en la misma, la batalla se perdía. Lo achaca a la naturaleza morena de Santa Anna y nuestro pueblo.
Su crítica acre al cura Hidalgo porque sus acciones desembocaron en una guerra larguísima que destruyó la economía del país (lo que no fue no será decía José José). Estos comentarios, su fallida “Operación Berlín” y sus escritos periodísticos y apariciones en la televisión me hacen pensar que quiere a México, pero no el México real ( el único que hay) sino el México que le gustaría que fuera.

Esto no es exclusivo de él, es parte del pensamiento conservador. Quieren mucho a México, un México que no existe y que ni siquiera tienen bien definido en la mente. Quieren que sea un país de primer mundo, pero los grandes capitales nacionales no invierten en el crecimiento del país, invierten en el crecimiento de sus negocios, nada más. Hace unos meses la gran noticia de negocios mexicana era que el inge Slim compraba una parte de Miniso, porque era muy exitosa. Pero ninguna sección de negocios, de ningún periódico decía nada de Elon Musk, que puede caerte bien o no, pero prepara la explotación comercial del sistema solar. A lo mejor no le sale al señor Musk, pero arriesgar es el espíritu del capitalismo. En cambio, nuestros empresarios lo primero que piden es asegurar sus ganancias. Un compañero de facultad, discutiendo sobre problemas del país, hizo una observación certera: “… nuestra clase adinerada no es ni siquiera capitalista, su pensamiento es medieval. Todos los negocios en México se manejan igual que la tienda de la esquina. Compran y revenden más caro. Son conservadores, desde luego.
Es curioso, como el pensamiento de estos conservadores (a lo largo de la historia del país) no aprecian las grandes gestas del país por crecer, por ser libre, por ser mejores. No les parece porque destruyen; ¿es que hay algo permanente? Krauze critica al cura Hidalgo por haber generado una guerra tan larga que destruyó la próspera economía de la Nueva España. Cierto, pero era un requisito para romper el sistema de castas colonial. Si no hubiera sido por esa guerra tan larga y con tantas bajas, todos los de tes oscura no habrían tenido oportunidad de ascender social y económicamente. Lo mismo la revolución, rompió una sociedad fuertemente estratificada con un fuerte componente racista.
Taibo, en cambio, quiere al México que es. Su militancia de izquierda también dice que sería bueno cambiarlo, pero un cambio en el que todos mejoren. De hecho, hay un parecido con Krauze interesante, buena parte de la obra de Taibo es sobre México.

Octavio Paz decía, creo que con razón, que la sociedad mexicana tenía vocación monárquica. Esta afirmación es quizá el meollo de muchos de nuestros problemas. Y es que no solo es Krauze el que quiere un país diferente. Somos todos, pero no buscamos tomar lo que hay y construir. Queremos que todo sea diferente. Como una persona que no se acepta como es y trata, sin éxito, de ser otro.
Buena parte del esfuerzo neoliberal ha sido cambiar al país, pero marginando a la mayor parte de la población. Como si fuera a propósito dejar fuera a aquellos que (a juicio de los “preclaros” neoliberales, no lo merecieran). Creo que en el fondo ese es el problema, de Krauze y de buena parte de nuestra sociedad. No aceptar este México que tenemos y a partir de ahí construir.

Deja un comentario