
Buscando en el estante de leche la marca que acostumbro encuentro que no la encuentro. Ante la perspectiva de perder un día del diario ritual del cereal matutino comienzo a buscar un sucedáneo para el día de mañana.
Me encuentro leche arroz, de soya, de almendra, de muchas cosas. Nunca me había cuestionado el porqué tantos reemplazos de la leche de vaca.
Desde luego que que sé que solo los niños deberían beber leche. Sin embargo es una costumbre cultural. En mi caso, me siento extraño si desayuno otra cosa.
Viendo la leche de arroz, de almendra, de soya y muchas otras recuerdo que uno de los argumentos contra la leche de vaca es el hecho de que el ganado vacuno consume muchos recursos y estos a su vez demandan mucha energía que a su vez produce mucho CO2. Pero más allá de eso, el elevado consumo de agua para la manutención del ganado vacuno es atroz, se necesitan mil litros de agua para producir un litro de leche (aunque algunas malas lenguas aseguran que en realidad son 16 mil litros de agua). Sin embargo, la sustitución de la leche de vaca por sustitutos de origen vegetal no mejora mucho las cosas. En la red encontré que se necesitan 12 litros de agua por cada almendra obtenida. En realidad este dato no es muy útil (suponiendo que sea cierto), pero otro dato de la red asegura que se necesitan 12,500 metros cúbicos de agua por hectárea de almendros para obtener la producción (una alberca olímpica tiene unos 2500 metros cúbicos). La conclusión es que también se necesita mucha agua. El arroz no es la excepción; en su caso, se tiene que inundar el terreno. Otra de las acusaciones que pesan sobre la ganadería es la enorme extensión de pastos que se ocupan para producir los forrajes del ganado. En el caso de la soya, enormes extensiones de flora y fauna vernáculas han sido destruidas para poner las plantaciones de soya en Brasil. La extensión de tierra que ha sido ganada a la selva brasileña se calcula en unos 2000 millones de hectáreas.
Recuerdo que en mi niñez leí un artículo en el que ensalzaba a la soya como una planta mágica que solucionaría muchos problemas alimenticios. Eso es cierto en gran medida en la actualidad. Lo que nadie esperaba era que al hacer masivo su consumo y cultivo, la soya se volvería tan problemática como la ganadería.
Pero aquí no acaba mi soliloquio de la leche que no es, el cultivo de un kilo de soya se calcula que necesita unos 1500 litros de agua. Aunque como, como compensación, de un kilo de soya se obtienen aproximadamente 5 litros de leche. Eso quiere decir, que para producir un litro de leche de soya se necesitan unos 300 litros de agua. Que no es poco. Estas reflexiones me hicieron dudar de comprar este líquido tan necesario para mi desayuno.
Resolví probar la leche de arroz, total, en el peor de los casos puedo hacer agua de orchata.
Más tranquilo, por haber terminado mis reflexiones y remordimientos acerca del agua, la tierra y la energía que se necesita para producir tan poco alimento, tomo dos litros de leche de arroz. En ese momento me doy cuenta de otro detalle, todos los sustitutos de la leche (y la leche misma) utilizan el mismo tipo de envase, una caja de cartón con plástico, aluminio y taparrosca cual refresco.
Eso en si mismo es un problema ambiental de gran calado. En 2018 se utilizaron 189 mil millones de envases Tetra Pack. El problema es que su reciclaje es muy complicado. Aunque cada envase porta su logo de reciclaje, la posibilidad de que se recicle es muy remota. En la práctica el reciclaje de envases Tetra-pack es testimonial. El hecho es que el envase de cartón, aluminio, plástico y muy económico; está diseñado para soportar un trato rudo. Esa resistencia es lo que lo hace tan conveniente. Al mismo tiempo esa conveniencia es la que lo hace tan difícil de reciclar.
Ese tipo de envases se utiliza para muchos otros productos, alimenticios y no alimenticios, eso produce una cantidad de basura impresionante a nivel mundial.
Tetra-Pack gana una cantidad de dinero muy apreciable con su (hasta donde yo sé) monopolio de envases multicapa. Esto último hace que me surja la pregunta, ¿porqué el fabricante no se hace responsable de su envase? Lo mismo puede decirse de los que fabrican productos de plástico, llantas de automóviles y otras cosas bonitas pero irrelevantes que se tiran a la basura casi de inmediato. Gracias a que vemos como natural, el que los fabricantes de productos plásticos obtengan su ganancia y que no se hagan responsables de la basura generada, tenemos hermosas “islas” de plástico en el océano.
¿Opciones? En cuanto a un habitante de la gran ciudad, realmente no hay opciones prácticas. Uno puede elaborar su propia leche de soya. El problema es que hacerlo una vez es muy divertido, pero para la quinta o sexta, uno va al super más cercano y compra la leche. Sin contar que es muy probable que se use aún más agua que industrialmente. La ventaja es que no habrá envase irreciclable y casi indestructible.
Esto último es válido para la casi totalidad de habitantes de la gran ciudad. Simplemente no hay espacio y pocas veces tiempo.
Eso nos ata a las opciones industrializadas de leche y de casi cualquier otro alimento.
Así pues, lanzo un suspiro, tomo los envases y me voy a casa. Hay mucho que hacer y mañana la telechamba me espera.
