
Desde el siglo XVI la civilización más exitosa en términos de dominio y control del mundo ha sido la cultura occidental. Esto no fue algo repentino, los orígenes de esta expansión por el mundo está estrechamente ligada a varios fenómenos. Por un lado, tenemos los avances técnicos de la navegación. Mejoras en el velamen, la forma de los cascos, el tamaño de los buque, la navegación por las estrellas (que los europeos aprendieron de los árabes). Todo esto, para poder afrontar las vicisitudes de viajes oceánicos de larga duración.
Otro factor determinante, que de hecho determina los demás, es la acumulación de capital a fines de la Edad media. Esto no fue algo precisamente agradable, fue ante todo un despojo a la mayor parte de la población rural europea. Esto es importante (sin una gran masa obrera paupérrima, no hay capitalismo), porque si un pequeño agricultor puede mantenerse de su tierra no se irá a buscar trabajo a una fábrica. Esto vino aparejado de otro fenómeno que se ha mantenido invisible hasta muy recientemente. El trabajo de la mujer en la casa, es decir, el trabajo de la mitad de la humanidad no se tomó en cuenta. Esto ocasionó que las fábricas obtuvieran dos trabajadores por el precio de uno.
Los obreros al estar en horarios de 16 horas todos los días en la fábrica, necesitaban alguien que se ocupara de sus necesidades, los hijos, la casa etc. Trabajo pesado también, pero al clasificarlo como “obligación” de la esposa, no hay que pagarlo. Este “detalle” ahorró mucho dinero a los capitalistas.
El éxito de la colonización europea se debió a múltiples factores, sin embargo, solo suele mencionarse uno, el adelanto científico y técnico de Europa sobre las demás civilizaciones. Ciertamente fue un factor determinante, pero no el único.
A partir del éxito europeo y las independencias de las colonias que comenzó en el siglo XIX, las nuevas naciones buscaron replicar el “exitoso” modelo europeo. No solo la ciencia y la técnica, también la comida, la ropa, la literatura, etc., un ejercicio camaleónico que terminó en un fracaso. A pesar de todos los esfuerzos, los países que dejaron la categoría de colonia, más de dos siglos después de la independencia, no han logrado replicar el éxito europeo. Un neologismo (del primer mundo) es aún más lapidario: “Estados fallidos”. Desde luego, Estados fallidos respecto al modelo europeo. Pero debemos notar que la mayoría eran civilizaciones muy exitosas antes de que los europeos los civilizaran.
“Cambiaron oro por espejitos”, una frase que aún se escucha con frecuencia refiriéndose a personas que cambian algo valioso por algo que no vale nada, en realidad es una forma de decir tonto. Una frase bastante antigua, que se usa para explicar (al menos en parte), el éxito europeo. Se apela a la falta de inteligencia de los indígenas como parte de las razones para la exitosa conquista y colonización.
Habría que aclarar que si los espejos les parecieron más valiosos a los indígenas que el oro, se debe a que el valor de un material no es algo intrínseco. El valor se lo da la sociedad en base a su rareza, belleza, etc. Para los egipcios el hierro era más valioso que el oro ya que era más raro que este. Sin embargo, la expresión también nos dice que los conquistadores europeos se llevaron lo valioso del resto del mundo a cambio de casi nada.
Ese ha sido el sistema de acumulación de riqueza de Europa y más en general, de la exitosa civilización occidental.
Si bien ese proceso era evidente durante el período colonial, el proceso continúa pero bajo una modalidad distinta que se llama neocolonización. El objetivo es básicamente el mismo, llevarse la riqueza a cambio de casi nada. Ya no es oro por espejitos, pero, en el fondo es lo mismo.
Los ahora llamados “países del sur” han tratado de una u otra forma de emular el progreso de las antiguas metrópolis (y del nuevo imperio yanqui) siempre infructuosamente. Han copiado la educación, la vestimenta, las tradiciones, la comida, las lecturas, la industria, la ciencia, etc. Pero todos han sido intentos fallidos.
Quizá el rasgo que más se ha tratado de copiar de la cultura occidental es el tener un pueblo educado… a la occidental. Ni que decir que también ha sido fallido, quizá el más fallido de todos. Sin embargo, se ha invertido mucho en la educación desde que se declaró la independencia de las colonias.
Y es con con un pueblo educado se hacen relojes, computadoras, cuadernos, medicinas, aviones y todo aquello que se le ocurra. Las antiguas metrópolis como manera de reconciliarse con las excolonias han impulsado programas de becas para estudiantes de los países en desarrollo para compartir sus conocimientos.
Pero los de arriba, siguen arriba y los de abajo, siguen abajo… de algún modo seguimos dando oro a cambio de espejitos.
A este respecto, al menos yo, jamás he sabido que un país invada a otro por sus universidades o libros. Imagínese que los conquistadores hispanos hubieran llegado a Tenochtitlan para llevarse piedra por piedra el Calmecac junto con todos sus maestros y códices.
No pasó así, ni con los ingleses y los indios de norte américa. Tampoco en África, ni en Asia. A pesar de lo valiosa (que dicen) es la educación.
Sin embargo si se han invadido países y continentes enteros por oro, petróleo, litio, osmio, actinio, etc. Es decir, se han hecho guerras cruentísimas por recursos naturales, que supuestamente valen muy poco.
El precio del petróleo es algo de lo que mucha gente está al tanto. Se tiene conciencia de su valor, lo suficiente como para llamarlo “oro negro”. ¿De verdad es valioso? (es lo que dicen los que invaden países para controlar su producción y venta). Si comparamos el valor de un litro de bebida carbonatada negra y espumosa (dependiendo del valor de petróleo en ese momento) con el valor de un litro de petróleo, nos puede sorprender lo caro que es el refresco. El argumento clásico es que el refresco “contiene conocimientos”, es decir, está procesado. El petróleo crudo no es valioso, porque no puedes usarlo en el motor de tu auto. Tienen que “agregársele conocimiento” para que sea valioso como gasolina, diesel o cualquier otro derivado… pero se hacen golpes de Estado para controlar a los países que lo producen, no a los países que lo transforman en algo “valioso”.
Esta es una situación generalizada. Los recursos naturales tienen un precio en bolsa, como el petróleo. Si usted busca, puede encontrar el precio de mercado de cualquier recurso natural. Sin embargo casi todos se venden por menos, mucho menos, de ese precio.
El punto es que el conocimiento de nada sirve sin materias primas. De nada sirve la industria (conocimientos) si no hay energía ni materias primas. Sin embargo, nos han convencido de las materias primas no son valiosas.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Hitler invadió Noruega para asegurarse el abasto de acero. Además mantuvo una enorme cantidad de tropas en la zona para repeler cualquier intento de los aliados para apoderarse de la zona. Justo antes de comenzar la guerra, los nazis se aseguraron el abastecimiento de petróleo al controlar la refinería de Ploesti (la más grande de Europa) en Rumanía y los campos petrolíferos asociados a esta.
En esta línea, Hitler le cobró a Franco la ayuda que le proporcionó durante la Guerra Civil Española con minerales estratégicos. España exportó a Alemania enormes cantidades de manganeso y tungsteno durante la guerra. Esenciales para el endurecimiento y buena soldabilidad del acero. Los aliados presionaron a Franco para suspender el envío de esos metales al Reich. A pesar de eso, el régimen franquista siguió enviando metales de contrabando, en cajas de naranjas. Rumbo al final de la guerra los aliados lograron que España dejara de enviar estos minerales y los alemanes tuvieron que sustituirlos. Usaron cromo, que aunque endurecía el acero, lo hacía frágil y de baja soldabilidad. Esto tenía como resultado que al recibir el impacto de un proyectil el acero se fracturara y las soldaduras se rompían.
Se puede contraargumentar que los alemanes lograron sustituir el caucho natural con caucho sintético. Es verdad, pero eso lo pudieron hacer merced a las enormes reservas de carbón que aún tiene Alemania. Se quemaba el carbón y se capturaban los gases de la combustión. Esto servía como materia prima para sintetizar el caucho y poder hacer neumáticos. Pero solo porque tenían cantidades enormes de carbón. En este contexto, como el diesel tenía prioridad para los motores del ejército, los alemanes desarrollaron un sustituto del diesel para motores civiles. Este sustituto era polvo de carbón mezclado con agua. Al parecer funcionaba extremadamente bien, desafortunadamente la fórmula y la fábrica desaparecieron en un bombardeo. Los europeos han hecho intentos de duplicar este combustible a base de carbón, sin mucho éxito. Es posible que contuviera otras sustancias mezcladas.
La prueba de lo valioso que son los recursos naturales, la tenemos en el conflicto que hay entre Rusia y USA actualmente en el cáucaso. Se le han colgado toda clase de sanciones financieras a Rusia. Sin embargo, el petróleo, el gas y los minerales estratégicos que posee Rusia, fundamentales para la industria, están libres de sanciones. Rusia podría hacer que colapse la economía europea (y afectaría gravemente la de USA) si decidiera dejar de proporcionar esos recursos.
Otra consecuencia de este conflicto es la confirmación de lo inútil que son las “energías renovables”. Alemania es el país que más ha impulsado estas energías que, sin embargo, no pueden sustituir los combustibles fósiles. Ha sido un esfuerzo científico y técnico por sustituir un recurso natural específico con conocimientos. A pesar de que supuestamente Alemania obtiene el 50% de su energía de las renovables, resulta que si los rusos cortan el gas, los hogares se congelan en invierno, se vuelven hornos en verano, el suministro eléctrico sería caótico, la industria metalúrgica quedaría paralizada y un largo etc.
El conocimiento puede desarrollarse en cualquier sitio, prueba de eso han sido las diferentes civilizaciones que ha dado la humanidad en los lugares más diversos. Pero un analista económico hablando del conflicto en Ucrania y sus consecuencias globales soltó una frase lapidaria: “La FED puede imprimir todos los dólares que quiera, pero no puede imprimir materias primas”.,
Juan Loera Albarrán
