
Hace poco, algunos meses, escuché la idea de que el salario es una droga. Me pareció un disparate, pero no me preocupó más.
Pero desde entonces, esta idea ha aparecido más veces en mi vida.
Veamos pues, ¿De dónde sacan la analogía entre el sueldo y la droga? ¿A quién le sirve ese dislate?
El argumento es que el salario te hace que dejes de producir lo que de verdad podrías producir. En lugar de ir por más, te quedas con el sueldo y ya. Peor aún, eres el culpable de la situación económica al ser un flojo desvergonzado que no trabaja lo necesario. Los salarios perjudican el emprendedurismo (en serio, eso dicen) por eso la economía está como está.
Hay que ver un poco al pasado reciente. Cuando fue por demás evidente, que el esquema de las afores está a punto de producir su primera generación de ancianos mendicantes (con título universitario); se aceptó a regañadientes una modificación. La modificación no mejora mucho las cosas, pero el sistema de las afores es indefendible, como algo benéfico al trabajador. Entonces se volvió a atacar el antiguo sistema de pensiones diciendo que era una “estafa piramidal”. Desde luego, ninguno de los que afirmaba eso, se puso a demostrarlo. Pero sonaba bien y hacía pasar por pendejos con mayúsculas a los del régimen anterior.
En realidad el problema del sistema de pensiones fue por dos causas. La primera es que no se hicieron modificaciones. La segunda es que no aumentaron los sueldos, cosas del neoliberalismo.
Uno de los trucos, de los que se sirve el poder (no necesariamente los gobiernos), es distraer a la población con otros problemas. A partir de Salinas Recortari abundan los programas de finanzas. Es curioso que con una población casi completamente ajena a la bolsa de valores, el Dax 40, el S&P 500, la FED, el BCE, similares y conexos, es casi de lo único que se habla en esos programas de finanzas. Son cosas irrelevantes para prácticamente todos. Seguramente esos temas son interesantes para el dueño del canal, pero difícilmente para alguien más. Lo realmente importante para toda la población son los salarios. Sin embargo están ausentes de la programación. Las pocas veces que llegan a tocar el tema, es para decir que no pueden subir los sueldos, nunca hay las condiciones.
Recordemos que los salarios es la forma como se reparten las ganancias de la actividad productiva. Por pura casualidad, cuando comenzó a limitarse el aumento salarial es que comenzaron a aparecer mexicanos en la lista de los más ricos de Forbes.
En 1991 fue el primer año en el que el inge Slim apareció en la lista de los más ricos de Forbes. Por entonces su patrimonio se valuó en 1600 millones de dólares. Veinte años después era el hombre más rico del mundo con algo más de 60 mil millones de dólares.
Salinas Pliego tiene una fortuna estimada en algo más de once mil millones de dólares… pero debe algo más de cuatro mil millones en impuestos. Además grita a los cuatro vientos que ni loco piensa pagarlos. Pero aparece en tik-tok aconsejando levantarse temprano a trabajar, no estudiar mucho, no tenerle miedo al éxito, pero no dice nada de pagar impuestos.
Cada vez es más evidente que los sueldos tienen que subir. Las protestas comienzan a subir de tono y se recurre al viejo truco del sistema. Que la víctima se sienta culpable del delito.
No solo eso, se le pone a buscar la solución como si fuera un asunto particular, cuando es un problema sistémico.
Se le dice al trabajador que tiene la culpa porque solo se dedica a su trabajo de asalariado. Que tiene que producir más. Si no lo hace, que no se queje, él tiene la culpa. Suena razonable, pero si el asalariado tiene un trabajo de 8 horas, más cuatro horas de transporte todos los días…
La base de la economía de una sociedad son los sueldos. El asalariado, al comprar indispensables, como los alimentos mueve una parte de la economía. Al comprar otras cosas no tan indispensables como una entrada al cine o un libro, mueve otra parte de la economía.
No es algo muy evidente pero, si los asalariados no tienen buenos sueldos, el resto de la economía no puede prosperar. Recordemos tan solo que la forma como se mide que tan bien está la economía norteamericana es por el consumo minorista.
