
Tenemos la creencia de que ciertas costumbres dejan de ser válidas cuando la civilización avanza lo suficiente. A este respecto, pensamos que los sacrificios humanos pertenecen al pasado. Sin embargo, es una costumbre que sigue completamente vigente al día de hoy. Además su fundamento es el mismo de las civilizaciones del pasado.
Los sacrificios humanos han sido parte integral de todas las culturas. Sacrificio al Sol, para que siga brillando, para alimentar a los dioses, para que el universo continúe otro ciclo, para agradecerle a la madre Tierra por los frutos de la cosecha, etc. En algunos casos, incluía canibalismo ritual.
Ahora bien, hay una idea común en todas las culturas. El sacrificio es por el bien común. Uno entrega su vida para que el resto de la comunidad siga viviendo.
El sacrificio humano, sigue ahora como en los tiempos pasados. Incluso a una escala mucho mayor. ¿Ha escuchado la expresión: “se sacrificaron en el altar de la patria”.
Exactamente, los soldados son los modernos jóvenes que se sacrifican para que el resto de su comunidad sobreviva.
Al igual que en los tiempos pasados, no se sacrifica a los viejos, a los que ya han vivido. Se manda a la guerra a los jóvenes, a los fuertes, a los que están al comienzo de la vida. El argumento para sacrificar a los jóvenes puede haber cambiado, pero el propósito es el mismo. Salvar a los demás.
El sacrificado sabe su destino, pero lo acepta porque sus seres queridos podrán seguir viviendo. Es la solidaridad social llevada al extremo y se sigue aceptando como en la antigüedad.
Nos parece infantil que las primitivas sociedades pensaran que con el sacrificio de un hijo o varios, los demás estarían a salvo. Pero en eso tampoco hemos mejorado mucho. La mas grande potencia militar de la historia, mando a sus hijos a morir a una tierra de pastores y agricultores. El motivo es que estos pastores y agricultores eran el mayor peligro, no solo para esa nación, para la humanidad entera.
A pesar de nuestros innegables avances como civilización, aún no hemos dejado atrás mucho de los primitivos ritos y motivos de la época de las cavernas.
La idea de sacrificio ha trascendido el ámbito religioso y usamos la expresión como parte del lenguaje cotidiano como en estas dos frases: se sacrificó por sus hijos, o se sacrificó estudiando para obtener un buen trabajo.
En fin, que la idea de sacrificio sigue vigente en nuestra sociedad. Pero matizada por un lenguaje políticamente correcto y asegurando que es cosa de sociedades primitivas.
Pero en eso de vivir o morir, ¿se puede hablar de civilización?
Es posible, no vemos morir a los animales que nos surten de filetes.
Juan Loera Albarrán
