
Cuando surge una actividad nueva, si no encuentra un terreno fértil desaparece. En cambio, si encuentra las condiciones adecuadas, crece y crece.
El narcotráfico existe en México desde hace un buen rato, el que quiera rastrear la historia de este debe consultar los libros de Luis Astorga.
Ahora bien, el narcotráfico era una actividad mas bien marginal hasta fines de los años setenta. Se puede poner una fecha como referencia, 1980. Surgen los primeros capos de un perfil lo suficientemente alto como para que el tío Sam sienta el deber de ponerlos a la sombra una larguísima temporada.
En el transcurso del tiempo hay actividades que desaparecen por diferentes motivos. Pero al mismo tiempo van surgiendo otras actividades que sustituyen a las anteriores. Ahora bien, algunas de estas nuevas actividades no duran mucho tiempo, pero otras no solo perduran, si no que crecen y se vuelven actores importantes de la sociedad. Es decir, que encuentran el “terreno fértil” que les permite florecer, recordemos que también hay las “flores del mal”.
El crimen organizado no es nuevo, es muy viejo en realidad, pero en la actualidad tiene unas características que si uno lo ve con cuidado, llegamos a la conclusión que es uno de los actores mas importantes de la sociedad moderna. No solo económico.
El moderno crimen organizado se gestó en las crisis económicas del mundo desarrollado de los años setentas. Tuvo su eclosión en los años ochentas del siglo pasado. Quien desee profundizar en la historia del crimen organizado en México, debe remitirse a los libros de Miguel Astorga. En el presente texto me remitiré solo a los puntos estrictamente necesarios.
A comienzos de los años ochenta se desata la crisis económica producto de la llamada “docena trágica”, es decir, los sexenios de Luis Echeverría y López-Portillo. Aunque lo realmente trágico no fue la crisis, lo realmente destructor fue el remedio impuesto. Se otorgaron préstamos para salvar a los banqueros que habían prestado dinero a los países en crisis. Ese dinero jamás lo vieron los países en crisis. Esto también permitió imponer a los países en crisis un cambio de sistema. La ideología neoliberal entraba en escena. El neoliberalismo como doctrina ideológica es rara. Sus creyentes creen que no es doctrina, dictan una serie de medidas de como debe ser el mundo, pero al mismo tiempo aseguran que el mundo es como es. No tiene (aparentemente) objetivos políticos, pero ay del país que se aparte del camino neoliberal. Sus consecuencias, el desastre que vemos. Pero quizá la quintaescencia del neoliberalismo es el credo de: “No hay otro camino”. Somos nosotros o el desastre. En una fiesta que le organizaron sus amigos mas cercanos a Margaret Tatcher, ya retirada de la política. Uno de ellos le preguntó: “¿Cuál crees que es tu legado más importante?”. La dama contestó: “Hacer pensar a nuestros oponentes como nosotros”. Quizá el mayor éxito ideológico de la historia humana.
Regresando a México, la “receta salvadora” del FMI provocó una miseria generalizada. Se inicia la destrucción de la “clase media”, la emigración a escala masiva a USA, se “economía informal” crece a una tasa exponencial y se inicia también el crecimiento exponencial del crimen organizado.
Al principio, el narcotráfico fue la puerta de escape para aquellos olvidados de la economía neoliberal. Un negocio tan lucrativo que en muy poco tiempo generó dos millonarios que llamaron la atención, al menos de la DEA, “Don Neto” y Rafael Caro Quintero. Un negocio muy lucrativo. A Amado Carrillo Fuentes, mejor conocido como “El señor de los cielos” se le calculó una fortuna que rondaba los 25 mil millones de dólares. Al “Chapo Guzmán” se le estimó una fortuna cercana a los 11 mil millones de dólares.
Pero entonces brinca una pregunta, si ese dinero es de organizaciones criminales, de alguna manera está “escondido”. Entonces, ¿cómo calcularon esos números? La respuesta es que esa información debe ser pública. De otro modo, ¿cómo pudieron hacer la estimación? Eso quiere decir que esas fortunas circulan libremente en el sistema financiero.
Entonces brinca otra pregunta, ¿cómo lograron introducir ese río de dinero ilegal en el sistema legal? Es decir, ¿cómo pudieron lavar ese dinero?
Suena poco creíble que “El señor de los cielos” llegara a un banco con un camión cargado de costales de billetes.
La respuesta es simple, a través de un “paraíso fiscal”. ¿Cómo pudieron llegar a un paraíso fiscal? Bueno, el paraíso fiscal más grande del mundo es USA. De entrada, no hay restricciones a la circulación de efectivo. El récord de una transacción en efectivo (hasta hace algunos años) fue la compra de una casa de cuatro millones de dólares en efectivo contante y sonante. Pero si uno escarba un poco más, se encuentra con que los estados de Alaska, Nevada, Tennessee, Florida, Texas, New Hampshire,Washington, Wyoming, Delaware y Dakota del Sur son paraísos fiscales de tomo y lomo.
Si solo una parte del libro de Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar Gaviria es verdad, estamos ante un realismo mágico que deja pequeño a García Márquez.
Eso solo significa que el crimen organizado es una parte orgánica del sistema neoliberal. Aunque ya existía, el crimen organizado era una actividad marginal y focalizada. Actualmente es una basta red que abarca narcotráfico, pesca pirata (ver el documental Seaspiracy), trata de personas, órganos, contrabando y lo que se le ocurra.
En México se calcula que el crimen organizado aporta aproximadamente el 10% del PIB. ¿Cuánto aportará al sistema financiero global? ¿A la economía norteamericana?
Así pues, el crimen organizado es uno de los mayores empleadores del mundo y genera un porcentaje considerable del PIB mundial.
Eso no lo exculpa de sus delitos y los trabajos que genera son en su mayoría con salarios bajos, peligrosos, sin prestaciones ni los empleados están afiliados a los sistemas de salud públicos, ni tienen jubilación (aunque se estima que la esperanza de vida de un sicario es entre dos y cinco años).
Ahora bien, en un mundo tan complejo e interdependiente como el actual, pasan cosas que podríamos ver como llamativas.
En 1984 Orwell plantea un Estado dictatorial, con un cuerpo represor llamado “Policía del pensamiento”. Es una crítica y al mismo tiempo una caricatura del estalinismo soviético. El punto es que “el jefe” y sus secuaces son perfectamente identificables, pero esa visibilidad es una vulnerabilidad.
Pero, ¿qué tal si convencemos a todos de que el Mundo es así porque sí?
Entonces no necesitamos esa polícia, cada quien cuidará que el de al lado no se salga del redil.
¿Y si eso no alcanza?
Entonces se necesita una fuerza represora, pero el sistema condiciona que la represión y los jefes no estén relacionados.
Puede sonar a cuento, pero tenemos un ejemplo muy a mano. La violencia en Ciudad Juárez comenzó con las maquiladoras. El número real de mujeres asesinadas y desaparecidas quizá nunca se sepa. Pero el punto nodal es: ¿Pueden organizarse las mujeres trabajadoras de las maquiladoras, para pedir mejores condiciones laborales; si su mayor preocupación es seguir con vida?
El terror es un arma de la represión muy efectiva. Bajo una situación de terror, los trabajadores no están pensando en protestar por su semi esclavitud.
Poco a poco ese terror ha invadido gran parte del país. Es peligroso circular en las carreteras, puede uno desaparecer. Pero también puede uno desaparecer si va a la farmacia por unas medicinas o si sale uno a ver quien toca a la puerta.
Puede ser peligroso hablar mal del narco, es posible que en una hora vengan unos sicarios a coserle la boca a la abuela que despotrica contra esos tipos armados.
También es una manera de controlar la prensa, la cantidad de periodistas asesinados ha crecido exponencialmente. ¿De qué hablaban esos periodistas? Silencio total. Se le pide al Estado que aclare las cosas, pero quizá se está volteando al lado equivocado.
El crimen organizado ha expulsado de muchas zonas a sus habitantes, pero las mineras siguen trabajando como si nada. Sin control, recordemos la cantidad de luchadores por la ecología que han sido asesinados en los últimos años.
Así pues, el crimen organizado es parte importante del sistema neoliberal, produce enormes ganancias para unos pocos y trabajos mal pagados y extremadamente peligrosos para muchos.
Pero además es muy flexible, puede servir como un cuerpo represor del sistema económico sin que nadie lo relacione con el mismo. Porque estamos en el único sistema posible, no hay más opciones.
Juan Loera Albarrán
