Las trompadas de Trump

«Todo es caos bajo las estrellas, la situación es excelente» Mao Zedong al inicio de la Revolución cultural.

Trump no es un político al uso. De entrada su discurso no es político, es de confrontación. Pero quizá lo que más lo desmarca de la clase política es que cumple sus promesas. Esa cualidad, en otras circunstancias, lo convertirían en una «rara avis» muy apreciada del mundo político. Sin embargo, ahora, dentro y fuera de Estados Unidos mucha gente no sabe si, reir, llorar o ponerse a rezar.

Trump, en un discurso en el que victimiza a todos los WASP (white, anglo saxon, protestant(blanco, anglosajón, protestante)), de ser los agraviados en un complot malévolo por parte del resto del mundo. Según este discurso, el resto del mundo se ha aprovechado de la bondad del pueblo norteamericano para prosperar mientras hundían a Estados Unidos en la miseria.

Para que un discurso de estos tenga credibilidad, debe ser una ensalada de verdades, mentiras y medias verdades en las cantidades adecuadas, administradas en el momento preciso. Por un lado, es verdad que los usacos (este neologismo que encontré en la red, me encantó) se han empobrecido. A tal punto, que hay aproximadamente millón y medio de ciudadanos estadounidenses buscando el «sueño americano» en México. Muchos ciudadanos norteamericanos, con trabajo, viven en su coche. En algunas zonas como en San Francisco viven en la calle, porque con su salario no les da para algo mejor. En los últimos cinco años se han impreso más dólares que en el resto de la historia de USA. En fin, que la situación del Imperio Norteamericano no es de bonanza.

Sin embargo, el imperio, a pesar de haber entrado en declive sigue siendo el imperio y en casi todo, sigue teniendo la sartén por el mango.

El plan de Trump es reindustrializar Estados Unidos, expulsar a los migrantes y cerrarse al resto del mundo con un altísimo muro de aranceles.

¿Es bueno el plan? ¿Es viable?

Aparentemente es bueno el plan. En la historia de USA ha habido dos ocasiones en las que el país se refugió en los aranceles y una tercera en la que no necesitó poner aranceles.

En el último cuarto del siglo XIX y hasta 1913, Estados Unidos puso barreras arancelarias para proteger la industria propia. El resultado fue el inicio del desmoronamiento del Imperio Británico al privar a este de un mercado muy rico. La diferencia mayor entre aquel momento y este es que USA era una potencia industrial (aún no científica, eso sería hasta los años treinta del siglo XX). Para darse una idea del vertiginoso ascenso norteamericano basta un dato. La US Steel (a la sazón, la compañía acerera más grande de Estados Unidos) producía más acero que todas las compañías europeas juntas.

La economía norteamericana era un cohete en ascenso (al igual que la alemana de ese período (toda proporción guardada)). Podía darse el lujo de prescindir de casi todos los productos de la industria extranjera. En cuanto a las materias primas, en el enorme territorio norteamericano tenía vastas reservas de casi todo lo que pudiera necesitar.

Al llegar la Primera Guerra Mundial, el imperio inglés necesita ayuda de productos terminados. Esta guerra, a diferencia de las anteriores, era una guerra industrializada. En la que los proyectiles, las armas y las muertes se producían a escala industrial. Es decir, por millones. Esto provocó que incluso la potente industria del Imperio británico fuera insuficiente y tuviera que comprar productos industriales de su retoño y antagonista en la lucha por ser el gran hegemón.

Esta guerra hace que el otrora glorioso Imperio Británico entre en franca decadencia y deja una Alemania devastada. Esta es la principal causa de «los fabulosos años veinte» que lo fueron para un segmento relativamente pequeño de la sociedad norteamericana y para casi nadie más. Al llegar el «crack» de 1929, Estados Unidos recurre nuevamente a altas tasas arancelarias (entre otras cosas), para mitigar las consecuencias económicas del «crack». Estas altas tasas arancelarias hicieron que el comercio a escala mundial se redujera al 40% de lo que era antes del «crack». Las consecuencias fueron que las futuras potencias del eje no pudieran colocar sus productos en el mercado internacional. Bajo estas circunstancias ya no suena tan descabellado que el gobierno japonés invadiera China para obligarlos a comprar sus productos. Alemania salió aún mas afectada económicamente por la medida.

Estados Unidos tuvo la suerte de que su nuevo presidente fuera alguien con las ideas claras y ganas de solucionar los problemas. Roosevelt provenía de una familia muy acaudalada. Sin embargo, Roosevelt tenía una visión muy platónica respecto a la república. Consideraba un deber de los mejores ayudar a aquellos que no lo son. En este sentido, las medidas que implantó fueron muy eficaces, estas fueron básicamente: impuestos a los ricos, regulación financiera, programas de empleo, de seguridad social, reforma agraria e inversión en infraestructura. No por nada muchos neoliberales dicen que Roosevelt fue un socialista.

Empero, lo que finalmente fue el impulso para que los usacos salieran del bache económico fue la SGM. Que tampoco fue una solución mágica, hubo que vencer muchos obstáculos económicos. Por ejemplo, el precio del acero que daban las industrias gringas al gobierno norteamericano era muy elevado. Roosevelt citó a todos los industriales del acero a una comida en un lujoso hotel neoyorkino. Cuando todos estuvieron reunidos, Roosevelt les habló del precio del acero. Los industriales contestaron que el precio no podía reducirse. Roosevelt les contestó que nadie saldría de ese cuarto hasta que llegaran a un acuerdo. Acto seguido, abandonaba la habitación y dejaba a los industriales con sus funcionarios. Al anochecer ya había acuerdo y la guerra podía seguir a precio de barata.

La guerra le hizo el favor al tío Sam, de quitar a todos los rivales económicos. En 1945 el PIB norteamericano representaba entre el 50% y el 55% del PIB mundial. USA estaba en la cumbre y era el gran hegemón. No necesitaba poner barreras arancelarias. Su posición era tan cómoda que, para ayudar en la reconstrucción de Alemania y Japón, compraría sus productos sin problemas.

Pero nada es para siempre. Con la apertura de China a occidente y las facilidades para reubicar la industria estadounidense en China en los neoliberales años 80’s de Reagan. Muchos norteamericanos perdieron su empleo y la élites financieras (que no económicas) ganaron mucho dinero al aumentar el margen de ganancia. A principios de los 90’s del siglo pasado se proclamaba que la industria del futuro sería solo una oficina con una computadora. Que las economías más avanzadas serían las economías de servicios y comenzó la cuesta abajo del imperio americano.

A posteriori, asombra que las economías occidentales (occidente según Selecciones del Reader’s Digest) no se diera cuenta que entregara a China el origen de la preponderancia de occidente en los últimos tres siglos. La capacidad industrial, ese fue el «secreto» de occidente para lograr y mantener la supremacía sobre el resto del Mundo.

Baste un ejemplo, los explosivos militares utilizan como base la «dinamita de grado militar» (un explosivo sin nitroglicerina y que es muy seguro de manipular y almacenar). Debido a que su elaboración es muy contaminante, esta se trasladó a China. No solo hicieron esto los usacos. Con excepción de Rusia y algunos países más, todo occidente depende de china para elaborar sus explosivos. La industria química local no quiere volver a construir fábricas. Esto debido a que necesitan la seguridad de su inversión y no que en cinco años dejen de comprarle debido a los precios bajos de China. Eso significa que China puede administrar los conflictos bélicos y muy probablemente sea la principal razón por la que toda la industria de la OTAN es incapaz de igualar (y menos superar) la producción rusa de proyectiles de artillería.

Así pues los usacos llegaron al punto de que sin China, sus hospitales serían cascarones vacíos (como los de salinas recortari), Wal-mart prácticamente no tendría mercaderías que vender. Sin India, USA no tendrían medicinas en sus farmacias, sin México no habría producción de automóviles norteamericanos. Sin VietNam, los norteamericanos andarían descalzos y podemos seguir con una lista enorme.

Todo esto acompañado de una financierización de la economía que hace que los «fondos buitre» como Black Rock, Vanguard, similares y conexos controlen prácticamente todos los aspectos de la actividad económica norteamericana.

El resultado es la disminución del nivel de vida del ciudadano de a pie a tal punto que hay una crisis a nivel nacional de gente que vive en la calle.

Bajo esta circunstancia no es de extrañar que el discurso trumpista permee en la enorme masa pauperizada de los otrora orgullosos ciudadanos del imperio rom… ejem americano.

Pero tampoco pequemos de ingenuos. Trump es el gerente de otra rama de la élite corporativa anglosajona. Al final, es un conflicto de élites y los políticos son solo los gerentes de sucursal. Por el momento, la batalla ha sido ganada por una rama de la oligarquía que se sentía afectada por la gerencia demócrata.

Así pues, la pregunta es si realmente hay un cambio de rumbo o más de lo mismo. Como decía el más grande filósofo oriental mexicano: «Serenidad y paciencia».

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