La AFD, ¿se repite la historia?

Después de la Primera Guerra Mundial, Alemania entra en una espiral de miseria y caos. El problema, además de el gasto bestial que implica una guerra, fue la carga económica que la Triple Entente puso encima de Alemania. Agravado por la crisis de 1929 y la guerra arancelaria que siguió. Esto ocasionó que el comercio mundial se redujera a casi un tercio del que había antes de 1929. El resultado en Alemania fue una efervescencia política en la que destacó una agrupación de corte fascista. Esta agrupación era el Partido Nacional Socialista. Una de las cosas que no se lograban entender era el ascenso tan rápido de un grupo de gente con ideas demasiado simples y la agresividad como argumento.

Algo que sabemos ahora es que las élites corporativas alemanas, inglesas y norteamericanas inyectaron cantidades enormes de dinero al partido Nacional Socialista. Esas élites veían al movimiento Nacional Socialista como una fuerza que podían utilizar contra los socialistas y socialdemócratas.

Efectivamente, el PNS acabó con los rojos, literalmente, pero no esperaban que su creación se volviera en su contra.

Las élites corporativas pronto se dieron cuenta de habían creado un monstruo que ahora podía destruir el sistema y desplazarlas del poder. Comenzó lo que ahora conocemos como la Segunda Guerra Mundial en un esfuerzo mayúsculo para destruir al monstruo. A pesar de eso, las élites corporativas se vieron tremendamente beneficiadas porque los Estados tuvieron que comprar cantidades industriales de armas y abastecimientos de todo tipo. Tanto en Alemania como en el resto de los países beligerantes.

Al final de la guerra, Alemania queda en el sótano como el hegemón emergente que no fue. El imperio británico queda totalmente desfondado por la guerra y solo queda el recuerdo de su gloria pasada. La Unión Soviética literalmente resurge de sus cenizas. Con 25 millones de muertos y una devastación inaudita, pero al mismo tiempo con la fuerza para ser un gran protagonista del siglo XX.

Estados Unidos pasa a ser el gran hegemón mundial. Tiene un «cordón sanitario» alrededor los países bajo la égida de la URSS. Este cordón sanitario es una segunda versión del que armó Inglaterra en el período de entreguerras, y le llamaron «cortina de hierro».

Literalmente fue un nuevo orden mundial que duró menos de 50 años. Desde la desaparición de la URSS el mundo va buscando un nuevo equilibrio.

USA va en un declive irreversible con una economía de mal en peor, aunque, el sector financiero sigue boyante subiendo y subiendo. Fuertes tensiones internas que pueden desembocar en un conflicto social de consecuencias imprevisibles. China como el nuevo hegemón que trata de desplazar a USA en el concierto mundial. Europa que se hace cada vez más pequeña y probablemente desaparezca del mapa geopolítico durante varios siglos cual neomedioevo.

Curiosamente, los protagonistas que definan este período de la historia son los países ahora llamados «sur global». Hispanoamérica, África y Asia. En el pasado, los imperios se peleaban entre ellos y el ganador tomaba las posesiones del vencido. Ahora, los dos imperios en disputa no pueden ganar sin la ayuda del resto del mundo. Por un lado China estableciendo lazos comerciales, que sin ser caridad son relaciones mucho más igualitarias que las que ha habido con la Europa colonial y la doctrina Monroe. Por otro lado, un Estados Unidos que ve como China sube sin poder detenerla. Que en su incapacidad de nuevas estrategias obliga a punta de «pistola económico-financiera» a los países del «Sur global» a ponerse de su lado.

Bajo esta perspectiva, Alemania es un disparo en el pie para USA. Estados unidos Pierde un valioso aliado industrial que puede convertirse en algo tan útil como una simple colonia. Pero una colonia sin abundantes y variados recursos naturales, como el resto de Europa.

La partida está muy lejos de terminarse, aunque USA ya no es lo que fue, aún tiene mucho poder. China tiene una estrategia de largo plazo y mucha paciencia. Hagan sus apuestas.

Juan Loera Albarrán

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