
Muy recientemente la empresa Colossal Biosciences ha causado revuelo con la clonación de una especie de lobos extinta. La especie en cuestión es el lobo gigante o lobo terrible. Una especie que se extinguió hace unos 12500 años. No es la primera vez, en 2022 la empresa china Sinogene clonó al lobo ártico, una especie en peligro de extinción. En este caso fue realmente una clonación porque se trata de un ejemplar con todo el ADN del lobo ártico.
En el caso de Colossal Biosciences no son realmente clones del lobo terrible porque no tienen todo el ADN original. De hecho, genéticamente es más un lobo gris actual. Esto porque lo que hizo la empresa fue localizar los genes del lobo terrible en un colmillo y un cráneo, y ponerlos en el ADN del lobo gris.
Hablar de la manipulación genética es un poco complicado porque el ser humano la practica desde el nacimiento de la civilización. Un par de ejemplos, la variedad de tipos de perros que hay. Muchos de los perros que llamamos «de raza» son un producto deliberado del ser humano. Lo mismo con las plantas, el maíz moderno no puede reproducirse sin ayuda humana. No se parece gran cosa a su ancestro original. Todos los animales y plantas útiles económicamente para el género humano han sufrido transformaciones deliberadas. A través de una reproducción selectiva a fin potenciar ciertos rasgos y mitigar otros. Podemos decir que la cumbre de esta etapa fue el descubrimiento de las leyes de la herencia por Gregorio Mendel.
A pesar del gran avance de Mendel, el asunto se seguía viendo como algo un poco mágico. Si bien, se podía manipular hasta cierto punto las características de los neonatos, era un misterio el mecanismo interno.
En 1953 Watson y Crick publican su artículo seminal: Molecule structure of nucleid acids desvelando la estructura del ácido desoxirribonucleico, inagurando la era de las ciencia genética moderna. Comenzó a manipularse el contenido genético de diversas plantas comestibles y animales de granja para aumentar la producción. De hecho, puede ser sorprendente lo diferente que puede ser una papa, un durazno; o la producción lechera de una vaca actual, si las comparamos con una de hace 50 años. En 1978 se dio el primer gran hito debido al conocimiento del ADN, el nacimiento de Louise Joy Brown, la primera niña de probeta. Pero este logro lo opacaría el nacimiento de Dolly en 1996. El primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Los niños del Brasil de Ira Levin. Exitosamente llevada a la pantalla en 1978. La novela cuenta la historia de varios niños clones de Hitler logrado por el Dr. (es una broma macabra) Mengele. Posteriormente, en 1990 se publica la novela: Parque Jurásico de Michael Chrichton en 1990. Este libro fue llevado a la pantalla en 1992, siendo un éxito fuera de lo común y base para una saga.
A partir de entonces, una frase que ya existía se ha vuelto a poner de moda y quizá mucho más ahora. ¿Estamos jugando a ser dioses? complementada con: ¿Tenemos derecho? Estas preguntas y muchas otras cuestionan la moralidad de lo que estamos haciendo con los seres vivos. Primero, bebés de probeta luego ovejas clonadas y ahora una especie extinta que de la que se crea una copia más o menos fiel del original. No voy a entrar en la discusión si es un clon o un lobo moderno «personalizado» a capricho de un cliente adinerado.
Se dice que Dios da y quita la vida, pero, me llama la atención, que a la civilización judeocristiana occidental; que lo que escandaliza y genera cuestionamientos morales es la vida.
En la película: Blade runner todos están preocupados porque unos robots humanoides se han escapado de su colonia espacial. Estos robots quieren ir a la fábrica donde los crearon para que les prolonguen la vida. Son básicamente clones humanos pero con una vida muy breve. Solo cuatro años. Se les utiliza para labores industriales muy peligrosas y como soldados. Se les crea con mejoras genéticas respecto a los seres humanos para que puedan hacer esfuerzos sobrehumanos (literealmente). Pero por alguna razón que no explican en la película, esos seres son peligrosos. Es peligroso que traten de pasar desapercibidos mezclados con los seres humanos originales. Tan peligrosos son que se crea una policía especializada para cazarlos; los Blade Runners.
Uno se pregunta a lo largo de la película que tienen de peligroso los replicantes para los humanos. Solo quieren vivir tranquilos, ver la tele, tener hijos y jugar con sus nietos. Parece que estas ideas solo pueden generar el apocalipsis. Contrasta esa preocupación por el bienestar de la humanidad, con las condiciones de miseria, hacinamiento y criminalidad en la que viven los humanos. Algo suena falso en el discurso. Estamos preocupados, por el peligro de que un robot humanoide viva mimetizado con los humanos, viviendo como uno más. Pero al mismo tiempo nos parece normal, sin importancia las condiciones de mera supervivencia de los seres humanos.
Juan Loera Albarrán
